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    lunes, 25 de agosto de 2014

    Alasita finaliza la fiesta de Urkupiña

    La festividad de la Virgen de Urkupiña concluye con la feria de "Alasita" (que en aymara significa ¡cómprame!) y, a diferencia de otras, en Cochabamba tiene la particularidad de estar directamente relacionada con la canasta familiar y las distintas necesidades apremiantes de los peregrinos que buscan que la abundancia y el bienestar se hagan presentes en sus vidas.
    Alasita finaliza la fiesta de Urkupiña

    "Hoy la fiesta de la Alasita se la realiza con más esplendor (…). La gente compra todo lo que necesita en su hogar: artículos de primera necesidad, billetes, verduras, etcétera. Luego son puestos en una canasta para bendecirla. Lo sorprendente es que a pesar de ser miniaturas cuestan el mismo valor de lo comúnmente costaría", aseguró el padre Alfredo Félix Ramos, autor del libro "Urqupiña, una luz de esperanza".

    Para el peregrino es importante tener fe en todo lo que hace, manifiesta Ramos, y así obtener el milagro de la Virgen, es decir, que gracias a la fe depositada en ella las miniaturas y la canasta familiar llegan a tener el valor que representan y se convierten en realidad. Así, las miniaturas que se adquirieron en Alasita una vez bendecidas, son llevadas a los hogares y puestas en un lugar visible para recordar las promesas hechas a la Virgen.

    Asimismo, los artesanos y comerciantes de la feria expresan que esta actividad es una tradición y muestra de fe, propias de Quillacollo. "Aquí en Quillacollo la Virgen de Urkupiña es bien milagrosa, hacemos Alasita para que no nos falte nada (…) todas las personas deben venir a pedir una canasta llena aquí en la Alasita", expresó Sofía Condori, vendedora en la feria.

    Posiblemente el origen de la Alasita se remonta a la costumbre de los aymaras de La Paz en honor al Ekeko.

    El Potosí

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