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    miércoles, 19 de febrero de 2014

    Roxana del Río: “no existe lo imposible”

    Multifacética. Para conocerla hay que saber cuáles son sus grandes pasiones. Ella se lleva todas las flores, no solo por ser la soberana del Carnaval, sino por el brío con el que encara todos los desafíos. Se declara una mujer soñadora pero con los pies sobre la tierra.

    Roxana del Río: “no existe lo imposible”

    Roxana Del Río no necesita lentejuelas para brillar. La Reina del Carnaval cruceño tiene la corona por lo alto, destacando por lo que es. Culminó sus estudios con honores y juró como abogada el año pasado. “De frente al espejo veo a una mujer que siempre aspira a más y que no se da por vencida. Si bien no me he desempeñado en mi profesión aún, lo he hecho empíricamente como actriz en Chaplín Show y conductora de televisión. Sigo creciendo y lo voy a seguir haciendo”, manifiesta Del Río, diciendo que no renunciará a ninguna de sus pasiones.

    No tiene que elegir
    “Lo mío es el entretenimiento” afirma nuestra soberana refiriéndose al trabajo que ha realizado, sin que perjudique sus estudios, sobre las tablas y detrás del lente de las cámaras. Desde el colegio el interés por el teatro se desató en ella y una vez bachiller no dudó en pasar clases con el reconocido director Adolfo Mier.

     “Al año de que inicié sus talleres él me invitó a formar parte de su elenco, desde entonces Chaplín es mi segunda casa, a la que siempre regreso”, indica Roxana que se siente cautivada por el contacto cara a cara que tiene con el público, por el cual periódicamente vuelve a caracterizar personajes.

    “A la televisión regresaré tan pronto  la corona no ocupe todo mi tiempo, la he estado evitando por dos años para descansar y  para no comprometerme por si me tocaba ser reina como se perfilaba”, manifiesta la beldad.

    Entre otros proyectos ella dice que le gustaría tener su propio programa de Tv de entretenimiento infantil y familiar. Y más adelante, aunque sin fecha límite, ejercer su carrera como abogada en derecho de familia y niñez y adolescencia. “Quiero formar una fundación de apoyo a los niños que son víctimas de la explotación laboral y sexual”, apunta Del Río a sabiendas de que no solo se necesitan buenas intenciones para ayudar si no tiempo, empeño y dinero para lograrlo.

    Su Dios, tierra y hogar
    Amante de Santa Cruz y sus costumbres Roxana dice que debe la vida a Dios y a su madre, ellos son las piedras angulares para edificar sus logros. “Con Dios tengo una relación muy estrecha, acudo a Él para todo y no le dejo de estar agradecida. Lo mismo pasa con mi madre que se ha dedicado a mí con toda su alma”, se emociona.

    Roxana dice ser una réplica casi exacta de su mamá porque hay cosas que no le puede igualar. Ambas tienen el mismo nombre y sonrisa, y a coro revelan compartir una relación de pareja, madre e hija, en donde no hace falta hablar para saberlo todo y en la cual no existe consentidas sino mujeres cariñosas y correctas.

    “Toda la vida viví en la misma casa con mis abuelitos y mi mami, desde los tres años cuando mis padres se divorciaron. Tuve la bendición de tener una infancia muy feliz, llena de amor”, expresa Roxana destacando que su abuelito le heredó la profesión. “Desde chiquita lo veía escribir en su máquina, siempre vestía de traje, incluso los domingos infalibles de ir a misa. Ya con eso me decía a mi misma que algún día sería abogada como él”, acota.

    Sin tiempo para llorar
    Antes de imaginar portar la corona, Roxana planeaba usar una tiara y un velo de novia. Pero por más increíble que parezca, días previos a que el reinado ‘le cayera del cielo’ tuvo que despedirse de su amor y no tuvo la oportunidad de “llorar”, por la relación de casi cinco años que tenía con su expareja.

      “Teníamos planes de casarnos, pero por cosas de la vida no pudimos permanecer juntos. Nos dimos cuenta de que  se nos iban a complicar mucho el futuro entre dos. Fue una relación muy linda que recuerdo con mucho cariño y sin arrepentimientos”, relata Del Río.

    Para conquistar a una reina
    “Amar sin ser ingenuas”, advierte su majestad. Para ella en el amor hay que confiar desconfiando, no se trata de esperar lo peor si no de ser conscientes que todos somos seres humanos y podemos cometer errores, de que nos pueden fallar y de que podemos resultar heridas.
     Fuera del alcance de la reina están los hombres que no sepan lidiar con su  corazón celeste, porque es hincha de Blooming, los tan “seguros de sí mismos” que se vuelven machistas y los que, contradictoriamente, de tan inseguros son celosos.

    Sin embargo, a su lista de candidatos pueden entrar los cruceños sencillos, querendones de Santa Cruz, divertidos y con chispa. Y algo que no es obligatorio, pero que no estaría nada mal, “alguien que como yo espere y disfrute el Carnaval tanto como si fuera su cumpleaños”, acota Roxana.

    No hace falta ser una Barbie
    La belleza no lo es todo. Para nuestra soberana las cirugías estéticas no son ley si no una alternativa para las mujeres, siempre y cuando no se conviertan en un sacrificio que ponga en riesgo su salud o sus finanzas. “Muchas chicas se presionan demasiado buscando la perfección, a veces al extremo de endeudarse para poder pagar las operaciones e incluso arriesgando sus vidas”, indica.

    Roxana dice no estar en contra de las cirugías, incluso ella revela a nuestras lectoras haber intentado someterse a una. “Hace tres años entré a quirófano, quería aumentarme el busto. Fue un intento vano porque mi presión arterial no bajó nunca y me quedé dormida. Fue entonces que me cuestioné si realmente eso era lo que necesitaba. Yo  era magnífica, actriz y conductora y había conseguido todo sin hacerme nada, mantengo mis medidas aunque no lleve las cuentas de ellas”, relata.

    Se dice de mí...
    Roxana se mantiene invicta, no se la ha visto envuelta en ningún escándalo a la fecha. Hace más de siete años que tiene una imagen pública. “La cuido pero sin dejar de ser yo misma”, manifiesta, aclarando que eso solo la obliga a medir sus palabras y a ser mejor persona cada día teniendo un buen comportamiento, siendo correcta y justa.

    Aún así confiesa que es inevitable que no esté a merced de los rumores. Como uno reciente en el cual supusieron que a la Reina no le gusta ir a las fiestas de las ciudadelas. “A veces hablan de vos como si te conocieran, como si supieran quien sos. Hay cosas que solo confío a las personas que me rodean”, explica.

    Soberana y plebeya
    No se le cumplió el sueño de ser reinita infantil pero consiguió algo que añora toda mujer cruceña de cepa. Desde que recibió con sorpresa la corona que esperó toda su vida, no para de trajinar. Trabaja horas extras y duerme poco, no más de seis horas al día.

    Su escolta real no solo está conformada por sus padres, sus hermanos y los Fachas; la asiste su estilista Alex Rojas. que no deja una pluma fuera de sitio en el  tocado y cuida que su maquillaje se mantenga impecable.

     “Se sintió muy bonito cuando fui la soberana de los Mita-Hori el 2012, pero ser reina del Carnaval es de otro planeta. Las responsabilidades, el compromiso, la demanda de tu tiempo, todo se triplica. No es fácil pero vale la pena, es parte de la magia de vivir este sueño”, concluye Roxana.

    El Deber


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