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    domingo, 21 de abril de 2013

    Este es el romance del Fernando y la Basilia, de cómo quedó trunco

    La historia de Las Misteriositas y Los Forasteros de Bolivia es la historia de un romance, del romance entre Fernando Quinteros y Basilia Andia. Un romance que acabó abruptamente el 21 de febrero de 2011, cuando el bus en el que viajaban la agrupación de cholitas de huayño zapateado y sus músicos se accidentó, en el kilómetro 78  de la ruta 15-CH, a la altura de Alto Chusmiza (Iquique, Chile), dejando a ocho de sus ocupantes muertos y a otros dos gravemente heridos. Fallecieron cuatro “misteriositas” y cuatro “forasteros”. 
    Este es el romance del Fernando y la Basilia, de cómo quedó trunco

     Quedaron gravemente heridos un forastero y el llamado “cholito” (hombre que baila con las cholitas). Una de las que perecieron fue Basilia Andia. Y uno de los malheridos y, a la postre, sobreviviente, fue Fernando Quinteros. Ése fue el final de la historia de amor entre ambos. Y debió ser también el fin de Las Misteriositas y Los Forasteros de Bolivia, pero no fue así.

    EN EL PRINCIPIO,  EL MISTERIO

    Después del accidente en Chile, que levantó un gran revuelo mediático y otorgó una inédita visibilidad pública a Las Misteriositas y a todo el movimiento de huayño zapateado en el país, no se supo más nada de los dos sobrevivientes: Fernando Quinteros e Isidro Auka Auka. Del primero se dijo que se hallaba muy delicado y del segundo ni eso. No había mayores certidumbres sobre su estado o paradero. Ni siquiera podía darse por seguro que siguieran vivos. Por eso, la experiencia de buscarlos no dejaba de tener un halo paranormal. Era como buscar a dos hombres que, tras haber burlado a la muerte y haberse hecho tan visibles para los bolivianos, habían desaparecido (al menos para los medios). Pero, la verdad, es que Quinteros y Auka Auka no desaparecieron ni mucho menos.

    A Quinteros lo encontramos en el local “Doña Virginia”, en la zona de Linde (Tiquipaya)...

    Para alguien del que se dijo que se “debatía entre la vida y la muerte”, Quinteros lucía muy bien. Moreno y de mediana estatura, vestía un jean holgado y descolorido, una polera negra con figuras náuticas y unos zapatos deportivos también oscuros; una pinta que disimula ligeramente su edad: 31 años...

    Fernando viene de una larga tradición de músicos en la familia. Sus tíos eran parte del conocido grupo Púrpura, así que en su juventud no le resultó para nada extraño el aprender a tocar el bajo y empezar a ganarse la vida haciendo música tropical. Su paso por Los Félidos y Los Euros lo llevó a conocer a Basilia, una joven nacida de Toro Toro (Norte de Potosí), pero afincada en el trópico de Cochabamba, que lo fue siguiendo cual groupie, hasta que lo sedujo y lo convenció de formar un grupo propio entre ambos. Pero, aunque el proyecto musical compartido no prosperó de buenas a primeras, Basilia sí se vinculó al movimiento musical tropical gracias a Fernando, que la inició en el canto y el baile. Ella se unió al grupo Las Sabrositas... Sin embargo, diferencias entre ella y el promotor del grupo la llevaron a alejarse del mismo, lo que molestó a Fernando y acabó persuadiéndolo de organizar un grupo aparte junto con Basilia. “A mí me daba rabia y renegaba, por eso, misteriosamente, de un día para el otro, hemos formado Las Misteriositas”, aclara. “El grupo no tenía que existir, no tenía que haber Las Misteriositas, por eso, misteriosamente, hemos aparecido, de ahí el nombre”...

    Los demás músicos y cholitas fueron reclutados por Quinteros y Andia, que los conocían de los circuitos de la música tropical en Cochabamba... Así, de la rabia por la marginación de Basilia de Las Sabrositas, nacieron Las Misteriositas y Los Forasteros de Bolivia.

    EL AUGE Y LA CAÍDA

    La experiencia de Fernando, el empuje de Basilia y el encanto de Las Misteriositas y Los Forasteros de Bolivia les permitieron ganar rápidamente espacio en el movimiento musical de huayño zapateado...

    Uno de los momentos culminantes de la carrera del grupo fue cuando tuvo oportunidad de brindar un recital para Evo Morales. “Tocamos para el Presidente, para la clausura de los Juegos Plurinacionales en Villa Tunari, en el año 2009”, rememora con indisimulado orgullo. “El Presidente era fanático de nosotros. Sólo nosotros fuimos invitados y tocamos cinco canciones”.

    Con un sello musical distintivo siguieron y afianzaron su exitosa senda durante 2010. Y a principios de 2011 les llegó, por fin, la oportunidad de salir fuera de las fronteras bolivianas. “Nuestro sueño siempre fue salir al exterior y nos llegó una invitación para viajar a Chile”, apunta. “Era mi primer viaje al exterior y justo ocurrió el accidente”.

    No mucho más dice Fernando del siniestro en el que perdieron la vida Basilia (con quien, para entonces, ya convivía) y otros siete integrantes de la banda. A lo sumo, se permite un chascarrillo de humor negro cuando aparece en el local Isidro Auka Auka, el otro sobreviviente. Sin que lo escuche, nos dice, entre risas, que, aunque quedó “cojito” tras el accidente, con el traje de “cholito” y arriba del escenario, no hay cojera que le impida a Isidro bailar con las cholitas...

    EL MISTERIO VUELVE

    Antes que del accidente y de la muerte de Basilia y sus demás compañeros, Fernando prefiere hablar del presente y futuro de Las Misteriositas y Los Forasteros de Bolivia. Porque, contrario a lo que la mayoría supone, la fatalidad del 21 de febrero de 2011 no acabó con el proyecto que Basilia y él emprendieron en 2009. El grupo se rearmó, reanudó sus presentaciones y empezó a grabar nuevo material...

    Los únicos que quedaron de la formación anterior fueron Isidro Auka Auka y él. “En principio, los familiares de los que han fallecido estaban bien molestos por la reagrupación, por el dolor sobre todo”, reconoce. “Pero yo me he levantado porque los sueños no se quedan atrás, ése es mi nuevo lema”...

    Es más, si la entrevista debe terminar, es porque él y los restantes miembros de la agrupación deben ir a alistarse para un concierto que tienen en un par de horas... Antes de que se marche, le pedimos si puede mostrarnos algunas fotos antiguas del grupo. Sube a su habitación y baja con varios afiches promocionales de Las Misteriositas y Los Forasteros de Bolivia, algunos con la formación antigua, otros con la renovada. Incapaces de reconocer a los diferentes integrantes, nos vemos obligados a que él y Auka Auka nos ayuden a identificar a las cholitas y los músicos. Así obtenemos finalmente la imagen de Basilia. Y la escena nos remite, inevitablemente, al fragmento de “Mañana partiré”, una de las canciones que, en la voz de ella, supo hacerles tan populares y queridos: “Mañana, mañana partiré, para más nunca regresar… Mañana, mañana partiré, sólo mi foto encontrarás”. 


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