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    lunes, 17 de agosto de 2015

    Peregrinación y "préstamos simbólicos de dinero" cierran Festividad de Urkupiña

    Una peregrinación y la recreación de una tradición consistente en sacar rocas a combazos del cerro de Cota como solicitud de un "préstamo simbólico de dinero" cerraron el domingo los eventos centrales de la Festividad de la Virgen de Urkupiña, que se desarrollaron desde el 14 de agosto en la ciudad de Quillacollo, Cochabamba.

    Peregrinación y "préstamos simbólicos de dinero" cierran Festividad de Urkupiña
    "Estamos culminando nuestra participación con mucha fe, con mucha devoción en esta Festividad de Urkupiña. Ya hemos participado en una entrada, en la misa central y hoy con esta peregrinación", aseveró el gobernador de Cochabamba, Iván Canelas, en el cierre del evento cultural.

    El final de las actividades de la fiesta religiosa comenzó a las 05h00 locales con una caminata de miles de feligreses que partió desde el centro de la ciudad de Cochabamba, recorrió casi 15 kilómetros y llegó hasta el Templo de San Ildefonso en la plaza 15 de Agosto de Quillacollo.

    La travesía fue liderada por el Gobernador de Cochabamba y los alcaldes y concejales de los siete municipios del eje metro metropolitano, quienes fueron seguidos por millares de devotos.

    El recibimiento de los peregrinos se realizó más tarde, cerca de las 05h45 locales, con una solemne misa que después fue seguida con una nueva caminata hasta el cerro de Cota, donde está instalado el Calvario.

    Los feligreses llegaron al lugar con la meta de recrear una antigua tradición que data de mediados del Siglo XX y que consiste en alquilar un combo y sacar de un solo golpe un trozo de piedra, sea grande o pequeño, con el fin de que se convierta en un "préstamo simbólico de dinero" que les hará la Virgen de Urkupiña para la prosperidad de sus familias.

    "Nos han dicho que mientras más grande la piedra mayor es la bendición. Así que estamos acá y ya estamos con un buen pedazo para llevarnos a nuestra casa", dijo, Eugenio Vásquez, un alegre turista que llegó con su familia desde Santa Cruz para ser parte de la fiesta religiosa.

    La mayor parte de los creyentes hicieron bendecir posteriormente sus rocas con amautas andinos o conocedores de esa práctica que usaron para su labor alcohol, incienso, mixtura y serpentina.

    Las piedras deben ser devueltas al siguiente año, pero pocas personas lo hacen y el trasladar rocas grandes al lugar desde otras regiones para la continuidad de la tradición se convirtió en un negocio rentable para decenas de lugareños.

    Los visitantes más exigentes se dejaron seducir por una creencia menos tradicional, pero muy popular, consistente en la compra simbólica de un terrenito entre varios marcados por el lugar para hacerlo bendecir y pedirle a la Virgen de Urkupiña que se convierta en una propiedad real durante el próximo año.

    El País

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